jueves, 1 de noviembre de 2007

La estrategi de negociar

La política por mucho es el arte de negociar, pero de igual manera el político debe saber cuando recular en este ejercicio en aras del beneficio propio o de su proyecto; un claro ejemplo de de la falta de sentido común se presento en el estado de Coahuila en días pasados cuando los calumniados senadores de narcotrafico Ernesto Saro y Guillermo Anaya, ambos del blanquiazul, se enfrentaron con el gobernador Humberto Moreira; el resultado estridencia política y negociación, craso error, en estas circusntancias por que en los circulos mediáticos empieza a circular el rumor de que si negociaron fue por que el rio suena....

martes, 23 de octubre de 2007

La inmaculada redentora

Una de los hechos que más me provoca situaciones viceralmente encontradas y que por ende resulta en extremo fácil hablar de ello, es de la política por que si bien es el inicio de toda perversión asentida por los actores de la puesta en escena (recordaran la máxima de Hank Rhon para el ideario de todo wannabe a expensas del erario público: “todo político pobre es un pobre político”), también es el espacio utópico de bienestar social que muchos quisiéramos imaginar sin los extremos del ogro filantrópico de Octavio Paz; es pues un verdadero carrusel con sus vaivenes donde en un segundo nos encontramos con acciones que ennoblecen y exaltan en la parte más íntima de nuestra naturaleza y que en un abrupto cerrar de ojos vemos la inmundicia de las formas y maneras a los que llegamos los,,,, en este punto me reservo el gentilicio más apropiado, ya que la estupidez es vasta, pero desafortunadamente generalizar contraviene en el beneficio de la duda que nos mantiene lucidos y la tentación de llegar a caer en el país de cínicos que vaticinó Lopez Portillo I & II es por demás poderosa.


Es por demás alarmante que en nuestra sociedad de alternancia democrática seamos testigos de la más encarnizada lucha por el poder con, para, desde y por el poder (en su amplia connotación económica y social) donde las ideologías partidistas (que conforman la base de una lucha social legitima), se vean muchas veces matizadas para ampliar el espectro de “electores potenciales” de cierta corriente partidista. En primer lugar, el ciudadano es puesto en un segundo término, y las estrategias mediáticas de los políticos enfocan la línea discursiva según el target (económico); al traste las propuestas que definen a un gobierno y bienvenida sea la era de la mediocracia social, poco importa si se ha logrado algo desde el servicio público, que los medios de comunicación serán los eternos redentores. Es la sinvergüenzada que nuestra permisividad ha creado y que la autoproclamada sociedad civil pretende acotar con más tinte partidista que con crítica racional y aunque situaciones extremas irremediablemente generan posturas extremas, también es cierto que la lectura entre líneas ofende hasta la inteligencia más sensata.

La emoción por el poder es grande, y no pocos caen en sus redes, el “ser alguien” (que parece más un trauma freudiano de infancia lacerada), desde cualquiera de las esferas que pretendiéramos mencionar. Sin embargo el verdadero reto social radica en buscar la lucha de ideas pragmáticas que de posturas atrincheradas que tanto daño le han hecho al país.

lunes, 22 de octubre de 2007

¿Trabajo indigno?

El fin de semana me quede paralizado ante mi incapacidad de comprender la dignidad humana. Invariablemente jamás se puede reprocharse a una madre hacer lo imposible por sus hijos, sería como aceptar la hipocrecia y caer víctima de la perversidad de lo racional, sencillamente no sucede; pero me preocupa, siempre se dice que no hay trabajo indigno si se hace honradamente, entonces ¿por que no somos capaces de ver a los ojos a la victima de las circunstancias?¿por qué nos gusta regordearnos de nuestros éxitos hasta que somos presa de la desfortuna?.

Es la hipocrecia de nuestra sociedad lo que nos atormenta realmente, creo yo, si estoy equivocado ¿por que medimos en dinero el bienestar? ¿y el amor y dicha?, la carencia surge cuando cuando deviene la abundancia. Vivimos presas del consumo y lo peor es que nos cuesta reconocerlo a cabalidad. Es una verguenza por que al menos el cinismo y el descaro en estos casos pareciera más respetable.

domingo, 21 de octubre de 2007

Comenzando en algún lugar


Creo que rayaría en lo pretencioso sino en absurdo decir que uno nunca ha llegado a ser presa de los altibajos propios de una economía de un país tercer mundista y razón por la cual te da bastante tiempo y espacio, en especial tiempo, como si sobrara tanto en esta vida, para la reflexión de la vida adulta, y no me refiero aquella que comienza a los 18 años y tal vez en menor medida a la de los 21 que biológicamente nos comentan los sociólogo-naturistas, que olvidan que hace 150 años a los 15 uno ya era hombre de mundo, pero en fin que perderme en un mar de ideas es mi especialidad y mira que me en realidad me estoy conteniendo, y es que creo que de seguir cometería un crimen tan infame como el matar tiempo. Lo interesante, creo yo, resulta ver siempre una simple comparación de actitud de grupos generacionales y los resultados resultan abrumadores al comparar al adulto; creo que una simple radiografía nos dará un panorama más que contundente:

Presa de la rutina diaria, o tal vez víctima de la circunstancias, ¿será posible olvidar el sueño utópico de alcanzar un reto que pareciera imposible para las masas? ¿o es que acaso nos hemos logrado conformar con el letargo de comodidades que logramos conquistar en nuestra zona de confort, sin arriesgar más allá de lo razonablemente debido, en aras de algo que resultara arriesgado o incluso socialmente descabellado?, una de las máximas de Aldous Huxley sostiene que cada cambio es una amenaza a la estabilidad, y entonces ya imaginas que luchar con bellacos de la talla de Goliat no es cuestión de sensatez, sino la ausencia de esta. Pareciera entonces que la batalla por lo trascendental se llevara acabo en un plano completamente ajeno a nosotros y fuera resultado de un verdadero cúmulo de eventos fortuitos.

Pero tal vez sin darnos cuenta, estamos ante un apetito desbordado de grandeza pervertida, y más presta que perezosa, la respuesta cae por si misma: para el catador de la vida que lo exquisito no es lo refinado sino lo mejor saboreado, se percata de la ausencia de un ingrediente fatal en nuestro menjurje, algo que podría sonar en extremo trillado y no menos utilizado como fuente de todo conocimiento sofista: el amor a la búsqueda personal de aquellos que conocemos como éxito, el verdaderamente importante, e intrínseco motivo de cada uno, que no es universal, pero a la vez se comparte: El Carpe Diem de tu corazón, de tu existencia.